Vivamos la alegria
miércoles, 25 de marzo de 2026
La vida cristiana
martes, 11 de noviembre de 2025
Doctrina de Madre Evangelista
La doctrina y mensaje de la Venerable Madre María Evangelista se centran en la imitación de Cristo crucificado, la vida interior profunda, la obediencia radical y la contemplación mística como camino de salvación y renovación de la Iglesia.
🕊️ Contexto biográfico y fundacional
- María Evangelista Quintero Malfaz nació en Cigales (Valladolid) en 1591. Tras la muerte de su madre, ingresó como lega en el monasterio cisterciense de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid.
- En 1647, con permiso eclesiástico, fundó el Monasterio de la Santa Cruz de Casarrubios del Monte (Toledo), bajo la estricta observancia bernarda recoleta, una reforma cisterciense que buscaba mayor austeridad y recogimiento Wikipedia museosanjoaquinysantaana.es.
✨ Doctrina espiritual y mensaje central
La espiritualidad de Madre María Evangelista se articula en torno a varios ejes doctrinales:
1. Imitación de Cristo crucificado
- Se consideraba “copia viva de Jesús Crucificado”, y su vida fue marcada por la identificación mística con los sufrimientos de Cristo.
- Sus escritos y revelaciones muestran una profunda teología del dolor redentor, donde el sufrimiento unido a Cristo se convierte en medio de salvación para las almas museosanjoaquinysantaana.es repositorio.comillas.edu.
2. Contemplación y revelaciones místicas
- Recibió numerosas revelaciones celestiales, especialmente sobre los ángeles, la Trinidad y la Pasión de Cristo.
- En sus textos, se percibe una visión escatológica que llama a la conversión y a la renovación de la Iglesia desde la vida interior Academia.edu repositorio.comillas.edu.
3. Obediencia y dirección espiritual
- Vivió bajo obediencia estricta a sus confesores y directores espirituales, incluso en sus experiencias místicas.
- Su vida fue ejemplo de docilidad y discernimiento, mostrando cómo la obediencia puede ser camino de santidad Dialnet.
4. Amor a la Eucaristía y a la Virgen María
- Promovió una devoción intensa al Santísimo Sacramento, como fuente de unión con Cristo.
- La Virgen María aparece en sus escritos como modelo de pureza, humildad y entrega, siendo guía en su camino espiritual.
🌿 Legado y actualidad
- Su figura ha sido recuperada en estudios recientes como ejemplo de mística femenina postridentina, profundamente enraizada en la tradición cisterciense.
- El monasterio que fundó sigue siendo testimonio de su legado espiritual, y se promueve su causa de beatificación.
- Su mensaje sigue vigente: renovar la Iglesia desde la cruz, el silencio, la obediencia y la contemplación.
lunes, 10 de noviembre de 2025
jueves, 12 de junio de 2025
San Antonio de Padua
SAN ANTONIO DE PADUA
DESCANSO DEL CUERPO Y PAZ EN EL ALMA
El periodo estival puede ser un buen momento para alejarnos del mundanal ruido, descansar el cuerpo y fortalecer el espíritu. Aprovecho la memoria litúrgica de san Antonio de Padua (Lisboa, 1190 – Padua 1231), que se celebra hoy, para rendir un pequeño homenaje a este santo tan querido, que consiste en el relato de un capítulo de su vida, el cual nos puede servir de inspiración en este sentido.
Antonio de Padua ingresó en la Orden de los Hermanos Menores (Franciscanos) con la esperanza de partir a tierras musulmanas, y predicar el Evangelio, sabiendo los peligros que esto entrañaba. Así, en el otoño de 1220, partió hacia Marruecos. Meses más tarde enfermaría de malaria. Esto le obligó a abandonar este territorio el invierno de 1221. Durante la travesía, una violenta tempestad cambió el rumbo de la embarcación hasta las costas de Sicilia.
Fray Graciano, provincial de La Romaña (norte de Italia), se hizo cargo de fray Antonio, destinándolo al eremitorio de Montepaolo, lugar propicio para su recuperación física y fortalecimiento espiritual. Allí encontró el silencio, un ‘desierto del espíritu’ donde Dios lo condujo para hablarle al corazón. En la humildad, esperó la voluntad de Dios, la cual se manifestó al año siguiente. Dadas sus extraordinarias dotes de inteligencia, de equilibrio, de celo apostólico y, principalmente, de fervor místico, el provincial confió al joven religioso dos tareas: la predicación y la formación de los hermanos. De este modo, comenzó una actividad apostólica intensa y eficaz en el norte de Italia, y posteriormente en el sur de Francia.
La gran obra teológica de san Antonio está constituida por Los Sermones Dominicales y los Sermones Festivi . Un tratado de doctrina sagrada en forma de recopilación de sermones, con los que el santo se propuso analizar las lecturas propuestas para las liturgias dominical y festiva de la época. Están llenos de citas de las Escrituras. A menudo recurre a la doctrina de los Padres de la Iglesia, a textos de teólogos, filósofos, expertos en ciencias naturales e incluso de poetas paganos.
En Montepaolo se encontró consigo mismo y con un Dios que le llenaba de esperanza e ilusión. Halló un lugar donde contemplaba la belleza, la grandeza y la sabiduría del Señor, reflejadas en la ‘hermana naturaleza’, y donde vivía la fraternidad en la intimidad de una pequeña comunidad. Así escribió en uno de sus sermones: «La suavidad de la vida contemplativa es más preciosa que todas las actividades; cuanto se pueda desear no es comparable con ella. El hombre espiritual, alejándose de la solicitud de las cosas terrestres y entrando en el secreto de su conciencia, cierra la puerta a los cinco sentidos y reposa absorto en la divina contemplación, en la que gusta la quietud de la suprema dulzura. Las delicias del Espíritu, cuando son gustadas, no producen tedio, sino que crecen cada vez más el deseo de gozarlas y amarlas. En la suavidad de la contemplación el alma rejuvenece».
Años más tarde, en otro de sus sermones, recordando este lugar tan apacible para su cuerpo y espíritu, señalaba: "En un agua turbia y removida no se refleja el rostro de quien se mira. Si quieres que el rostro de Cristo se refleje en ti, sal del tumulto de las cosas, y haz que se tranquilice tu alma".
Isabel San José
viernes, 28 de febrero de 2025
SANTA ISABEL DE LA TRINIDAD: «EL CIELO ES DIOS Y DIOS ESTÁ EN MI ALMA»
sábado, 1 de febrero de 2025
EL LIBRO DE LOS SALMOS
En la Iglesia, el Libro de los Salmos ha sido el libro de cabecera para rezar. También lo era para el pueblo judío y, por tanto, para Jesús; y este es el motivo fundamental por el que nosotros rezamos con ellos. Cristo los rezó no sólo en la sinagoga, sino en distintas circunstancias de la vida, incluso en el momento de la muerte: «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?» (Sal 22).
Es el tercer libro más amplio de la Biblia, después del Génesis y del Libro de Jeremías. Está compuesto por 150 himnos. Son oraciones corales, esto significa que existe un diálogo a dos coros, uno habla y el otro escucha; esta estructura les da una armonía y un ritmo que facilita una liturgia bella y dinámica. Se escribieron para ser cantados; de esta forma, al incluir la música, el sentimiento brotaba con mayor intensidad que con la simple recitación. Son inagotables pozos de sabiduría, que se abren más y más a medida que se rezan una y otra vez.
Como auténticos poemas, son fruto de experiencias personales de los distintos autores, hombres piadosos pertenecientes al pueblo de Israel. Podemos hacerlos nuestros, y orar con ellos para expresar situaciones y realidades existenciales que nos atañen, de ahí la actualidad de los mismos.
Como muestra, he elegido el hermoso y profundo salmo 102, atribuido al rey David, el rey cantor de Israel. En él se palpa el amor y la ternura de Dios. En la Liturgia de las Horas se le titula ‘Himno a la Misericordia de Dios’.
Bendice, alma mía, al Señor, / y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, / y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas / y cura todas tus enfermedades;
Él rescata tu vida de la fosa, / y te colma de gracia y de ternura;
Él sacia de bienes tus días, / y como un águila se renueva tu juventud.
El Señor hace justicia / y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés / y sus hazañas a los hijos de Israel.
El Señor es compasivo y misericordioso, / lento a la ira y rico en clemencia.
No está siempre acusando / ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados / ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra, / se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso, / así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos, / siente el Señor ternura por los que lo temen;
porque Él conoce nuestra masa, / se acuerda de que somos barro.
Los días del hombre duran lo que la hierba, / florecen como flor del campo,
que el viento la roza, y ya no existe, / su terreno no volverá a verla.
Pero la misericordia del Señor / dura desde siempre y por siempre, / para aquellos que lo temen; / su justicia pasa de hijos a nietos;
para los que guardan la alianza / y recitan y cumplen sus mandatos.
El Señor puso en el cielo su trono, / su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos, / poderosos ejecutores de sus órdenes, / prontos a la voz de su palabra.
Bendecid al Señor, ejércitos suyos, / servidores que cumplís sus deseos.
Bendecid al Señor, / todas sus obras, en todo lugar de su imperio / ¡Bendice, alma mía, al Señor!
Os invito a escuchar las reflexiones que, sobre la oración y este salmo en concreto, hace fray Ignacio Esparza, monje del Monasterio Benedictino de San Salvador de Leyre (Navarra) en ‘Encuentros en torno al claustro’, encuentros virtuales que nos enseñan la belleza de la Vida Contemplativa.
Mª Isabel San José Rodríguez
sábado, 14 de diciembre de 2024
SAN JUAN DE LA CRUZ, POETA DEL AMOR
Como bien es sabido, una de las figuras más relevantes del Carmelo Descalzo es San Juan de la Cruz (1542-1591), el gran aliado de Teresa de Jesús en la reforma del Carmelo. La santa, prendada de “su” fray Juan, se deshace en alabanzas hacia él: «era tan bueno, que, al menos yo, podía mucho más depender de él, que él de mí». «…aunque es chico, entiendo es grande a los ojos de Dios… Tiene harta oración y buen entendimiento». De igual forma, su compañero fray Eliseo de los Mártires nos deja una de las mejores descripciones de su personalidad: «…su trato y conversación apacibles, muy espiritual y provechoso para los que le oían… Amigo de recogimiento y de hablar poco. Cuando reprendía como superior, que lo fue muchas veces, era con dulce severidad, exhortando con amor fraternal, y todo con admirable serenidad que calmaba y desarmaba».
Fray Juan no pretendía realizar obras de admiración sino de provecho espiritual. Reconocía la dificultad de sus escritos, más por el contenido que por la forma, pero insistía en la necesidad de repetir la lectura y de no interrumpirla pese a ello. Cierto es que captar la profundidad de sus escritos no es fácil, pero al menos es posible percibir la existencia de un mundo espiritual lleno de sugerencias y posibilidades. De ahí que lo más acertado sea comenzar con la lectura y meditación de los denominados “escritos breves”, redactados durante los primeros años de estancia en Andalucía para la dirección espiritual de sus hijos e hijas. Fueron páginas de ensayo y preparación para sus grandes obras.
He aquí una bella muestra de Dichos de Luz y Amor, recogidos en los Avisos Espirituales.
«Amas Tú, Señor, la discreción, amas la luz, amas el amor sobre las demás operaciones del alma… Quédese, pues, lejos la retórica del mundo… y hablemos palabras al corazón bañadas en dulzor y amor, de que Tú bien gustas».
«Más agrada a Dios una obra, por pequeña que sea, hecha en escondido, no teniendo voluntad de que se sepa, que mil hechas con gana de que las sepan los hombres».
«A la tarde te examinarán en el amor, aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición».
«Si quieres que en tu espíritu nazca la devoción y crezca el amor de Dios y apetito de las cosas divinas, limpia el alma de todo apetito y asimiento y pretensión».
«Toma a Dios por esposo y amigo con quien andes de continuo, y no pecarás, y sabrás amar».
«En la tribulación acude a Dios confiadamente, y serás alumbrado y enseñado».
«El alma enamorada es alma blanda, mansa, humilde y paciente».
«Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada».
Juan de la Cruz: místico y teólogo, artista y pensador, humilde y doctoral, solitario y maestro de espíritus, austero y afable; rica personalidad que proviene de una profunda y armoniosa unidad de cualidades humanas y espirituales, que le lleva a perseguir la santidad como ideal único, supremo e irrenunciable.
Mª Isabel San José Rodríguez
lunes, 25 de noviembre de 2024
Los nueve modos de orar de Santo Domingo de Guzmán
lunes, 21 de octubre de 2024
2024: AÑO DE LA ORACIÓN, PREPARACIÓN AL JUBILEO 2025
2024: AÑO DE LA ORACIÓN, PREPARACIÓN AL JUBILEO 2025
El pasado 9 de mayo, el papa Francisco convocaba el Año Santo de 2025, cuyo lema es “Peregrinos de Esperanza”. Para su preparación, ha querido que el año 2024 esté dedicado a la oración. Que esta sea la brújula que nos oriente, la luz que ilumine el camino y la fuerza que nos sostenga en la peregrinación que nos conducirá a cruzar la Puerta Santa. El 21 de enero en el Ángelus exhortaba a los fieles con estas palabras: «Les pido que intensifiquen la oración para prepararnos a vivir bien este acontecimiento de gracia y experimentar la fuerza de la esperanza de Dios […] Un año dedicado a redescubrir el gran valor y la absoluta necesidad de la oración en la vida personal, en la vida de la Iglesia y en el mundo» no
Son muchas las enseñanzas que el Papa nos ha dejado sobre la oración. La define como «un diálogo íntimo con el Creador, en el que el fiel no sólo habla a Dios, sino que aprende también a escucharlo. La oración se convierte así en el puente entre el Cielo y la Tierra, un lugar de encuentro donde el corazón del hombre y el corazón de Dios se encuentran en un diálogo de amor incesante». Por otro lado nos recuerda que «la oración abre la puerta al Espíritu Santo, el cual nos inspira a seguir adelante; descubrimos cuánto somos amados por Dios, hallazgo que nos Abre la puerta A la esperanza. Además, a través de la oración, la Palabra de Dios viene a vivir en nosotros y nosotros en ella, inspirándonos buenos propósitos y dándonos fuerza, serenidad y paz».
Teniendo en cuenta que la oración es la expresión de una necesidad profunda y natural de todo ser humano, el papa Francisco nos motiva a encontrar momentos de oración en todas las circunstancias de la vida, ya sea en las alegrías o en los desafíos. De esta forma, dependiendo de nuestro estado, la plegaria podrá ser:
� Oración de alabanza. «Te alabamos, Señor, por tu infinita bondad. En el Jubileo que nos espera, abre nuestros ojos a la belleza de tu creación, para que nuestros corazones puedan gozar en la admiración por la grandeza de tus obras».
� Oración de agradecimiento. «Te agradecemos, oh, Dios, por todos los bienes y dones recibidos. En este tiempo de preparación al Jubileo, enséñanos a reconocer tu mano en todo momento de nuestra vida, acogiendo cada día como un don de tu amor y de tu misericordia».
� Oración de intercesión. «Oh Padre, en tu misericordia, escucha las súplicas de tus hijos. En el camino que nos lleva al Jubileo del 2025, renueva nuestra fe y acrecienta en nosotros la esperanza y la caridad, ayudándonos a ser testigos de tu amor en el mundo».
� Oración de petición. «Señor, fuente de toda sabiduría, guíanos durante este Año dedicado a la Oración en el camino que nos llevará a celebrar el próximo Jubileo. Dónanos corazones abiertos y mentes iluminadas para comprender y vivir plenamente los dones de la misericordia y del perdón».
ORACIÓN DEL JUBILEO (escrita por el papa Francisco)
Padre que estás en el cielo, / la fe que nos has donado / en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, / y la llama de caridad / infundida en nuestros corazones / por el Espíritu Santo, / despierten en nosotros / la bienaventurada esperanza / en la venida de tu Reino.
Tu gracia nos transforme / en dedicados cultivadores de las semillas / del Evangelio / que fermenten la humanidad y el cosmos, / en espera confiada / de los cielos nuevos y de la tierra nueva, / cuando vencidas las fuerzas del mal, / se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo / reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, / el anhelo de los bienes celestiales / y derrame en el mundo entero / la alegría y la paz de nuestro Redentor. / A ti, Dios bendito eternamente, / sea la alabanza y la gloria por los siglos. / Amén.
Sumerjámonos, pues, con la oración, en un diálogo continuo con el Creador, descubriendo la alegría del silencio, la paz del abandono y la fuerza de la intercesión en la comunión de los santos. De esta manera, podremos llegar con el corazón preparado para acoger los dones de la gracia y del perdón que el Jubileo nos ofrece.
Mª Isabel San José Rodríguez





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